VAMPIROS

Si hay en el mundo una historia acreditada, es la de los VAMPIROS. No les hace falta nada: testimonios orales, certificados de personas notables, de cirujanos, de curas, de magistrados. La evidencia juridica es de las mas completas. Con todo, ¿quien cree en los vampiros? ¿seremos todos condenados por no haber creído en ellos?

J.J Rousseau

1.01.2011

Melodia Secreta


Llámame después de las doce
a esa hora mi piel tiene sed de tus besos
quiero empalagarme de ti hasta el delirio
hasta que ya no pueda ni pensar
hasta que ya no quede más al despertar
que tu amor silencioso
y mi amor bullicioso
Amame después de las doce
a esa hora en que la última campanada
de la iglesia invita al cuerpo a costarse
es mi cama tu santuario
fiel mi rosarios de besos
nube blanca en noche oscura
después de las doce, no antes,
Es mi ritual
...tienes que respetarlo.


12.22.2010

El árbol del vampiro

Leyenda de Guadalajara.
Panteon de Belen.

La llegada de extraños a este lugar era muy común, ya sea por visitar a parientes o hacer algo relacionado con negocios, pero un noche, en medio de una fiesta que celebraba a algunos personajes, llegó un caballero muy particular, de aspecto extraño y perturbador, aunque al mismo tiempo muy atrayente y seductor, con ojos grises en los que te podías perder y una piel muy pálida. Se abría paso entre la multitud, vestido de negro y con modales refinados saludaba cortesmente a quien se le acercaba, pero era distante y frio.

Lo que se rumoraba respecto a él era cada vez mas, decían que era un caballero que había heredado una enorme fortuna en busca de una mujer hermosa para desposarla y llevarsela con él.

Él siempre vestía de negro y solo salía de noche, pero esto no les extrañaba... aunque con su llegada comenzaron a suceder cosas muy extrañas, como encontrar a animales muertos en la mañana, los cuales tenían dos orificios en el cuello y se les había succionado la sangre.
Cuando las victimas empezaron a ser jovenes los habitantes empezaron a asustarse, y descubrieron, con terror, que el causante de todo era un vampiro e intentaron tomar las mayores precauciones que podían, hasta que se decidieron a erradicar el problema: matar al vampiro.

Ellos sabían que si le entrerraban una estaca en el corazón el vampiro moriría pero para poder hacerlo primero había que encontraron, asi que hicieron un gran grupo para buscarlo, una mitad era la carnada y la otra mitad solo esperaba que llegara, cuando el vampiro salió a cazar y los encontro se dispuso a atarcar, pero justo en ese momento la otras mitad entro en accion y le enterraron una estaca en el pecho, tal era su enojo que no solo penetro en el corazón y traspaso todo su cuerpo llegando incluso a la tierra.

Lo enterraron en el panteón de Belen, en una lapida tan gruesa que creyeron nunca podría salir de ella. Los habitantes iban seguido para ver que el vampiro efectivamente siguiera adentro pero un dia algo extaño paso, de aquella sepultura empezaba a crecer un arbol que en estos momento es grande y hermoso y que muchos creen que si se le arrancará una rama borbotones de sangre comenzarían a emanar.

Se cree que el día en que el árbol se sequé el vampiro regresará y cobrará venganza y que el número de sus raíces serán los años que "vivirá".


12.21.2010

Dark Sanctuary

Le clameur du silence



Deslizarme lentamente bajo el olvido,
perder quedamente toda noción de vida,
aferrándome a nada... estoy hundiéndome
en un laberinto de recuerdos que no tengo.

Por siglos he estado vagando...

Deslizarme entre las volutas y volutas,
mancillar la llama de las tierras
de almas marchitas...

¡Ven a mi!, ven a mis brazos
que comienzo a cansarme...
dame el aliento necesario
y duerme en la calidez de mis brazos.

Inexorablemente me encadenas
a mi propio destino... pero no tengo ninguno...
no tengo ninguno... no tengo niguno...

Tómame a donde te envío
puede ser a la sombra que soy...
donde finalmente desaparezco en la nada...
puede ser a la sombra que soy...
donde finalmente desaparezco en la nada...

11.27.2010

Funny how things change

Emilie Autumn. Como tal vez se habran dado cuenta, es de mis artistas favoritos, y ahora escribire un poema de su autoria: "Funny how things change"...



Nunca había querido a nadie
ahora alguien está aqui.
Nunca había extrañado sus besos,
ahora lo necesito cerca.
Nunca me había sentido asi de feliz,
nunca me había sentido asi de extraña.

Gracioso como las cosas cambian,
es gracioso, como las cosas cambian.

Vivía mi vida a la luz de la estrellas,
nunca había visto el sol.
Pensaba que no tenía corazón,
ahora mi corazón ha sido ganado...
había pensado que era feliz,
había pensado que el amor era extraño.

Gracioso como las cosas cambian,
es gracioso, como las cosas cambian.


Había caminado en el fuego,
le había sonreído al dolor,
después cuando me curé,
corrí afuera, a la lluvia...
pensé que estaba loca,
pensé que era extraña...
ahorá sé que soy normal.

Gracioso como las cosas cambian,
es gracioso, como las cosas cambian.

Ahora sé que soy humana...

Gracioso como las cosas cambian...

11.21.2010

Desde las criptas de la memori

Eones y eones atrás, en una época cuyos maravillosos mundos han desaparecido, y cuyos poderosos soles ahora son menos que sombra, moraba yo en una estrella cuyo curso, cayendo de los altos cielos sin retorno del pasado, pendía justo al borde del abismo en el cual, según afirmaban los astrónomos, su ciclo inmemorial encontraría un oscuro y desastroso fin.

¡Ah, extraña era esa estrella olvidada en las profundidades, más extraña que ningún sueño que haya asaltado a los soñadores de las esferas del presente, o que ninguna visión que haya flotado sobre los visionarios en su mirada retrospectiva hacia los pasados siderales! Allí, a través de ciclos de una historia cuyos amontonados anales inscriptos en bronce estaban más allá de toda tabulación posible, los muertos habían llegado a sobrepasar infinitamente en número a los vivos. Y construidos en una piedra que era indestructible salvo en la furia de soles, sus ciudades se levantaban junto a las de los vivos como las prodigiosas metrópolis de los Titanes, con muros que ensombrecían a todas las tierras circundantes. Y por encima de todo pendía la negra bóveda fúnebre de los crípticos cielos: una cúpula de sombras infinitas, donde el lúgubre sol, suspendido como una enorme y solitaria lámpara, iluminaba poco y, apartando su fuego del rostro del indisoluble éter, proyectaba sólo tenues y desesperados rayos sobre los vagos y remotos horizontes y amortajaba los ilimitados paisajes de esas tierras visionarias.

Éramos un pueblo sombrío, secreto y afligido, nosotros, los que morábamos bajo ese cielo de eterno ocaso ante el cual se recortaban las siluetas de los encumbrados sepulcros y obeliscos del pasado. En nuestra sangre corría el frío de la noche antigua del tiempo, y nuestro pulso languidecía con una reptante presciencia de la lentitud del Leteo. Sobre nuestros patios y campos, como invisibles e indolentes vampiros surgidos de mausoleos, se elevaban y fluctuaban las negras horas, con alas que destilaban una maléfica debilidad producto del oscuro dolor y la desesperación de muertos siglos. Los mismos cielos se hallaban cargados de opresión, y respirábamos bajo ellos como en un sepulcro, sellado para siempre con toda su estancación de corrupción y lenta decadencia, y con tinieblas impenetrables salvo para los agitados gusanos.

En sombras vivíamos, y amábamos como en sueños, como en los vagos y místicos sueños que se ciernen sobre los últimos límites del insondable reposo. Sentíamos por nuestras mujeres, con su pálida y espectral belleza, el mismo deseo que los muertos acaso sienten por las fantasmagóricas azucenas de los prados del Hades. Pasábamos nuestros días vagando por entre las ruinas de solitarias e inmemoriales ciudades, cuyos palacios de calado cobre, al igual que sus calles abiertas entre largas filas de esculpidos obeliscos dorados, se veían sombríos y mórbidos bajo la luz muerta, o yacían sumergidos para siempre en mares de inmóvil sombra; ciudades cuyos vastos templos de hierro preservaban aún su lobreguez de primordiales misterio y horror, y desde donde las esculturas de dioses siglos atrás olvidados miraban con ojos inalterables el cielo vacío de esperanza, y veían la noche ulterior, el olvido final. Lánguidamente cuidábamos de nuestros jardines, cuyas grises azucenas ocultaban un necromántico perfume que tenía el poder de evocarnos los muertos y espectrales sueños del pasado. O, errando a lo largo de campos de perenne otoño, del color de la ceniza, buscábamos las raras y místicas inmortales, de sombrías hojas y pálidos pétalos, que florecían bajo sauces de exangües follajes similares a velos; o llorábamos bajo un dulce rocío de nepente, junto al fluyente silencio de aguas aquerónticas.

Y uno tras otro fuimos muriendo, y nos perdimos en el polvo del tiempo acumulado. Y sólo veíamos a los años como una lenta sucesión de sombras, y a la muerte como el ceder del ocaso ante la noche.

Clark Ashton Smith